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La llegada del calor trae consigo la necesidad de hidratarse constantemente, ya sea con un delicioso helado o con una bebida bien fría.

El hielo es imprescindible en estos casos, o al menos lo era hasta ahora. El principal inconveniente del hielo es que las bebidas se aguan irremediablemente pero parece el precio que hay que pagar por disfrutar de una bebida bien fría en pleno verano. O puede que ya no.

Congelar uvas se ha convertido en la solución perfecta para congelar bebidas como el cava o el champán, además de enfriarlas y no aguarlas, consigue aportarles un sabor dulce exquisito y muy apropiado. Se trata de una interesante alternativa ya que además podremos comernos la uva una vez que nos hayamos terminado la bebida.

Cómo congelar uvas

Cualquier variedad de esta fruta, bien de mesa o las utilizadas para elaborar vino, se puede congelar. Existe incluso un vino que se elabora exclusivamente con uvas congeladas. Conocido como “vino de hielo”, para prepararlo las uvas se dejan en las parras hasta que caen las primeras heladas, haciendo que al congelarse la uva pierda agua y tenga una mayor concentración de azúcar, haciéndola mucho más aromático.

A la hora de congelar la fruta debemos tener en cuenta que el mejor momento es su punto óptimo de maduración y según el uso que le vayamos a dar se pueden congelar de distintas formas: partidas por la mitad, trituradas o enteras.uvas-arbol

Para enfriar bebidas como pueden ser el cava o el champán se congelan enteras después de lavarlas con agua y secarlas bien. Tras lavarlas y secarlas colocamos las uvas en una bandeja y las metemos sin amontonar en el congelador. A menor temperatura en el congelador mejor puesto que el tiempo de solidificación también disminuye y hace que la fruta sufra menos y pierda muchas menos propiedades.

Tras congelarlas las retiraremos de la bandeja y las meteremos en una bolsa con cierre hermético sacando todo el aire posible para que ocupen poco y a la hora de cogerlas no se peguen las unas a las otras.

Al congelarlas la textura de la uva cambiará, volviéndose más blanda y cremosa debido a que el agua al solidificarse lo que hace es romper las paredes celulares.

El tiempo que las uvas pueden estar congeladas sin perder sus propiedades oscila entre los seis meses y el año por lo que podemos comprarlas cuando sea temporada de uva y congelarlas para disfrutar de ellas en cualquier momento del año.

Y tú, ¿crees que podría funcionar esta tendencia?