como cuidar el intestino delgado

Ya es la tercera semana desde que empezamos a hablar de la desintoxicación interior que tenemos que hacer y del cuidado de nuestros órganos que se encargan de eliminar las toxinas. Hoy hablamos del intestino.

La primera semana, hablamos del hígado, y la semana pasada hablamos de la piel. Así pues, esta semana nos toca hablar de otro de los órganos principales: el intestino delgado. Así que vamos por partes:

¿Qué es el intestino delgado?

El intestino delgado es el órgano donde se hace, aproximádamente, el 90 % de la digestión de nuestros alimentos, dejando el otro 10% de la mano del estómago y el intestino grueso. Tiene una gran longitud, llegando casi a los seis metros en una persona adulta de estatura media. Comienza en el duodeno y se encuentra, siguiendo un camino serpenteante, dentro de la cavidad peritoneal. Está recubierto de dobleces o “arrugas”, que las forman la mucosa, que permiten la protección de este y la digestión, en resumen.  

Su función principal es la de amortiguar los alimentos que ingerimos. En el intestino delgado ocurre la digestión química, es decir, aquella que ocurre cuando el alimento es transformado a base de mezclarse con la bilis y otros jugos, de manera que el cuerpo pueda asimilar sus nutrientes.

¿Qué dieta debemos seguir para cuidar a nuestro intestino?

La dieta que seguiremos a la hora de cuidar nuestro intestino delgado tiene que estar basado en alimentos prebióticos, que tienen las siguientes caracteríasticas:

  • por un lado, tienen alto contenido en fibra.

  • Además, son altamente fermentables.

  • Por último, promueven el crecimiento de bacterias intestinales (bacterias “buenas”) que ayudan a la digestión de los alimentos.

Por lo tanto, ¿qué alimentos y propiedades son las adecuadas?

melocotones buenos para el intestino

  • Tenemos que encargarnos de consumir fibra pectina, que se encuentra en frutas como manzanas y peras. La mejor manera de consumir estos alimentos es cocinada, como en compota o asadas, pues, de esta manera, la pectina se gelatiniza, mejorando sus propiedades.

  • El almidón resistente es lo que denominamos fibra probiótica, que se encuentra en muchos alimentos cuyas propiedades destacan por la cantidad en hidratos de carbono: plátano (mejor verde), arroz (mejor integral o salvaje), patatas (guisadas)... Para que se cree el almidón resistente, lo mejor es cocer estos alimentos y, antes de ingerirlos, enfriarlos en el refrigerador.

  • Las verduras son el alimento principal, ya que son las más ricas en fibra y, además, aporta antioxidantes y vitaminas. Nos ayuda a reparar la mucosa intestinal. La mejor verdura, en este caso, es la zanahoria.

  • Los alimentos probióticos en general que, gracias a los fermentos que contienen, ayudan a poblar el intestino de estas bacterias beneficiosas de las que hablábamos antes. Algunos de los alimentos que son beneficiosos, en este caso, son el yogur, el kéfir, el bífidus, los yogures de soja o el chucrut. Tenemos que tener en cuenta que, si no tomamos fruta y verdura, de nada nos sirve tomar alimentos probióticos. Por decirlo de alguna manera, si no tenemos alimento que darles, se morirán.

Tenemos que intentar reducir el estrés, puesto que está comprobado que afecta negativamente a los alimentos que ingerimos. Además, cada vez hay más estudios que relacionan la actividad de nuestro cerebro con la actividad de nuestro intestino.

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