crumble de pera fácil y rico

Como ya sabes, la fruta de la semana, en esta ocasión, es la pera. Y, para darte más motivos para consumir este alimento, sobre todo ahora que estamos en temporada de invierno, te invitamos a leer estas ricas recetas. ¿Te apuntas?

Estamos acostumbrados a tomar la pera como un postre fresquito, o un snack sano que tomar a media mañana o a media tarde. También hemos oído mucho acerca de este producto a la hora de meterlo en potitos de fruta cuando hemos tenido que alimentar con esto a algún niño.

Esta semana, te hemos hablado de las ventajas que tiene esta fruta en nuestras redes sociales (Google + e Instagram) y te hemos traído la cesta de fruta de la semana, la Cesta de Fruta Pic-Nic, que contiene pera. Y ahora, nos toca traer las recetas en las que puedes aplicar esta fruta, para poder beneficiarte de sus increíbles propiedades.

Crumble de Pera (de FoodNetwork)

crumble de pera recién hecho

Seguro que conocías el Crumble de manzana, que es muy consumido en la época de Navidad, servido con crema o nata, recién montada, por encima. El procedimiento es el mismo, pero el sabor es, aunque igual de bueno, diferente. ¿Te atreves?

¿Qué necesitamos?

  • 1 kilo de peras

  • 60 mililitros de agua caliente

  • El jugo de un limón

  • 160 gramos de copos de avena enteros

  • 280 gramos de harina

  • 475 gramos de azúcar moreno

  • 2 cucharaditas de canela

  • 285 gramos de mantequilla derretida

¡Manos a la masa!

Antes de empezar, empieza a calentar el horno a 180ºC.

La receta es muy sencilla. Lo primero que tienes que hacer es pelar las peras y cortarlas en finas láminas.

A continuación, lo que tienes que hacer es poner en un molde cuadrado de 20 centímetros las peras, dispuestas regularmente, el agua y el zumo de un limón.

Por otro lado, mezcla el resto de ingredientes en un bol:  el harina, los copos de avena, el azúcar, la canela y la mantequilla. Mézclalos bien, hasta que quede una masa regular.

Ahora, lo que vamos a hacer es echar esta mezcla encima de las peras, y meterlo en el horno hasta que esté dorado, y tenga una textura crujiente.

Lo mejor es servirlo caliente, con un poco de nata líquida, también caliente, y lo más natural posible.

¿A qué esperas?