Tomar las doce uvas en Nochevieja es una costumbre que nació en España y rápidamente se extendió a otro países de habla hispana. A pesar de que son muchas las teorías que se barajan respecto a esta curiosa tradición, la más extendida de todas tiene su origen en Madrid.

Según cuentan, en el año 1882, José Abascal y Carredano, por aquel entonces alcalde de Madrid, decidió imponer una tasa de un duro a todos los que salieran a recibir a los Reyes Magos el día 5 de enero festejando y armando jaleo. Como la mayoría de los madrileños no podían permitirse tal fortuna, muchos se animaron a celebrar la Nochevieja en la Puerta del Sol comiendo uvas de Nochevieja con las campanadas en señal de protesta y adoptar la costumbre burguesa de comer uvas y champán de otros países como Francia o Alemania.

Las uvas de Nochevieja, las uvas de la suerte

Este comportamiento se popularizó muy rápidamente en la capital, tanto que en el año 1897 ya se vendían “las uvas de la suerte” o "las uvas de Nochevieja" y en pocos años esta nueva costumbre ya se conocía en todos los rincones de España. De esta tradición parece ser que además se aprovecharon y mucho los agricultores de Alicante y Murcia en el año 1909. Deseosos de colocar el excedente de uvas que habían sufrido ese año debido a la buena cosecha, pusieron en marcha una campaña para promulgar y potenciar la costumbre de tomar las uvas en Nochevieja por todo el país.

Y es evidente que la campaña salió más que bien porque hoy en día son muy pocos los españoles que no dan la bienvenida al Año Nuevo con doce uvas en la mano.

En cuanto a la forma de celebrarlo, la gran mayoría de los españoles celebran la Nochevieja junto a sus seres queridos, siguen la retransmisión de las uvas desde sus casas pero los más atrevidos se acercan a la Puerta del Sol de Madrid para tomarlas junto con el resto de turistas y visitantes.

Otros países hispanoamericanos que también adoptaron esta nueva tradición fueron México, Venezuela, Argentina, Ecuador, Perú, Chile o Colombia.

¿Cómo se celebra fin de año en otros países?

Pero no en todos los países se celebra el fin de año de la misma manera. La tradición más romántica la encabeza Estados Unidos, un país donde no puede faltar el beso de medianoche. No está claro de donde viene esta tradición pero se cree que es de la época romana, cuando en el Festival de Saturnalia todos los asistentes se besaban. Los americanos creen que no dar un beso justo después de las doce de la última noche del año asegura 365 días de soledad.

Los italianos por su parte tienen como tradición esa noche tomar un plato de lentejas durante la cena porque las consideran símbolo de riqueza y dinero. La tradición también viene de lejos, los romanos regalaban a principio de año estas legumbres con la intención de que se convirtieran en monedas de oro.

Aunque sin duda una de las tradiciones más curiosas es la de Dinamarca, donde lo que se hace tras la cena es romper la vajilla contra la puerta de los seres queridos, acción que representaba cariño y buenos presagios para el nuevo año. Saltar desde lo alto de una silla a las doce en punto también creen que da suerte.