Ofrecer regalos el día del cumpleaños de una persona es una costumbre muy antigua ligada a las civilizaciones griega y romana. En la antigüedad felicitar, dar regalos y hacer una fiesta tenían el propósito de proteger de los demonios al que celebraba su cumpleaños y garantizar al mismo tiempo su seguridad durante el año entrante.

Griegos y romanos creían que toda persona posee un espíritu protector desde el día en que nace que le acompaña toda su vida. Los griegos impulsaron la costumbre de los pasteles o tortas redondas con las velas encendidas, que ese día ponían en los altares de los dioses con cirios encendidos. La creencia era que las velas de cumpleaños estaba dotadas de una magia especial que concedía deseos y traía buena suerte.

¿Y qué hay de su celebración?

Pero la celebración en sí data de mucho antes, se trata de un ritual pagano de protección con más de 5.000 años de antigüedad. En Egipto por ejemplo, los faraones organizaban grandiosas fiestas para celebrarlo. Los aniversarios del nacimiento eran registrados y celebrados pero sólo por la realeza masculina. Las fiestas de cumpleaños se desconocían entre las clases bajas y entre todas las mujeres a excepción de la reina.

En Grecia los hombres ricos se asociaban en clubs de cumpleaños exclusivos para hombres, donde los celebraban todos juntos. Las fiestas de cumpleaños de las deidades griegas se celebraban mensualmente por lo que cada dios era festejado con doce fiestas de cumpleaños al año. En cambio, las fiestas de cumpleaños de las mujeres y los niños se consideraban indignas de celebrarse, tan sólo podía celebrarse la fiesta del cabeza de familia con un banquete. Los romanos por su parte instauraron la costumbre de considerar el cumpleaños de las personas más importantes como festividades nacionales, algo que poco después fue una práctica común entre los emperadores y la élite masculina y femenina.

Con la llegada del Cristianismo esta práctica cesó y fueron los días de la muerte de los santos los que eran celebrados y se convirtieron en festividades. En el año 245 la Iglesia se interesó en determinar la fecha exacta del nacimiento de Cristo y el resultado marcó el comienzo de la celebración de la Navidad. Con la celebración de la natividad de Cristo, el mundo occidental recuperó la celebración de los cumpleaños.