¿Nunca te has preguntado cuáles son los factores que hacen que seamos más o menos felices a lo largo del día? Y no me refiero al tipo de felicidad que te aporta levantarte al lado de la persona que más quieres, abrazar a tus hijos o verte bien en el espejo. Esas cosas son “ingredientes añadidos”, por decirlo de alguna manera. Nos referimos a, ¿qué te hace feliz cuando te miras como un ser individual, independientemente de qué o quiénes te rodean?


Hoy vamos a indagar un poco en la mente de las personas, vamos a poner en claro cuáles son los puntos que pueden hacerte feliz, tanto como individuo como en un colectivo. Porque muchas veces creemos que lo mejor para ser feliz es estar siempre rodeado de gente pero, ¿por qué iba a ser así? ¿No podemos hacer más completa nuestra vida con nosotros mismos?


Algún sabio dijo una vez algo que hemos oído en muchas ocasiones en boca (y cuentas de redes sociales) de muchas personas: no hay que depender de nadie para ser feliz. Y es que, aunque suene duro, hay algo que está claro: la única persona que va a estar a tu lado toda tu vida eres tú. Aunque duela, tus padres y abuelos en algún momento se irán, tus hermanos, amigos y primos harán su vida, distinta a la tuya, la persona a la que quieras, tardará en llegar y, si las cosas van mal, antes o después se irá, tus hijos (si los tienes) llegará un momento que hagan su vida fuera de tu casa. Y así todo el mundo. Menos tú.


Por ello tenemos que intentar llevarnos lo mejor posible con nosotros mismos. Nuestro cuerpo tiene que cuidar de nuestra mente, para que nuestra mente se porte bien con nuestro cuerpo. Todo está conectado. ¿Cuáles son las claves de la felicidad?


  • Coge una rutina. Es muy importante que tu cuerpo y mente se acostumbren a un horario. Lo mejor es intentar acostarse temprano para levantarse temprano y, de esta manera, podrás aprovechar mucho más el día. Al principio, te dará pereza, pero poco irás haciendo una rutina.
 
  • Desayuna. No es solo la comida más importante del día, sino que está demostrado que es uno de los factores que hacen que empecemos el día con buen pie. Tómate tu tiempo para preparar tu desayuno y para disfrutarlo, solo o en compañía de tu familia y amigos. Que sea un desayuno completo y equilibrado, que te de la energía necesaria para afrontar el día. Si eres de los que quiere aprovechar el sueño hasta el último minuto, intenta hacer el esfuerzo, a la larga lo agradecerás. Una manera de motivarte a desayunar, es salir a desayunar a un bar, probando nuevos sitios y tipos de desayuno. En muchas ocasiones quedamos con familiares, amigos o incluso clientes a comer o a cenar, y nos cuesta mucho resistirnos y no comer cosas que puedan ser más suculentas y menos sanas. ¡Pues con los desayunos eso no pasa! No tenemos que resistirnos porque en el desayuno tenemos más fuerza de voluntad y podemos comer más hidratos y azúcares que en el resto de las comidas.
 
  • Planifica tu agenda. Desde por la mañana (o la noche anterior) tienes que saber todo lo que vas a hacer durante el día siguiente. No te asustes, dejamos sitio para la espontaneidad, pero que, de cierta manera, sea un “espacio libre” en nuestro día. Por ejemplo:
  • Mímate. Porque te lo mereces, porque eres lo más importante. Cuídate, come sano, consume productos que te vengan bien (cremas hidratantes, aloe vera, maquillaje bueno y concienciado). Y, ¿por qué no? ¡De vez en cuando cómprate algún caprichito, que el dinero está para gastarlo!
 
  • Come sano. Está claro que, siendo un post de Fashion Fruit, algo relacionado con comida iba a haber. Pues sí, es muy importante que los alimentos que comamos nos ayuden en cuanto a nuestra salud, que nos ayuden a estar sanos y llenos de vitalidad. No importa el tipo de alimentación que lleves: omnívoro, vegetariano, vegano… ¡Siempre puedes encontrar un equilibrio! Come frutas y verduras, bebe mucha agua, no consumas bollería industrial, reduce la ingesta de azúcar… ¡lo de siempre! Puedes ver algunas ideas en nuestro blog.
 
  • “Si lo puedes soñar, lo puedes hacer” - Walt Disney. Está claro que lo mejor en la vida no viene solo y que es complicado conseguir nuestras máximas aspiraciones. Pero está claro que, si es lo que nos hace felices, es lo que tenemos que hacer. Si fuera fácil, todo el mundo podría hacerlo así que diferénciate con lo que más te gusta, da igual si es en el trabajo o en tu vida personal.
 
  • Sonríele a la vida. Porque la actitud lo es todo. Hay que ser positivo y ver siempre el lado bueno de las cosas, hay que tener en cuenta que no todo nos va a venir en bandeja de plata, pero lo mejor es buscar soluciones, no fijarnos en los problemas. y si sonríes por fuera, antes o después, sonreirás por dentro.
  • Tu familia y amigos. Hablamos de felicidad individual, pero es que estas personas la completan y la mejoran. Pasa todo el tiempo que puedas con ellos y mejor si es haciendo alguna actividad que disfrutéis juntos, como un paseo por el campo, pintar con acuarelas, salir de tapas…
  • Tu tiempo es sagrado. Aquí llega la parte más suculenta. Nosotros y nuestro tiempo. Nuestra pequeña burbuja. Es muy importante que dispongamos de este tiempo para que nos conozcamos mejor a nosotros mismos y para poder mimarnos un poco. Sigue la filosofía “Treat yourself” (trátate), que quiere decir que tenemos que hacer lo que más disfrutemos. Igual de bien está salir a correr que ver una película tirados en el sofá.
  • Aprende a meditar. Pon música de ambiente. Cierra los ojos. Respira hondo y concéntrate. Hazlo como quieras y donde quieras, pero es muy recomendable que tengas un rato de meditación (aunque sean 15 minutos) para ti, para evitar el estrés y las situaciones agobiantes. Poco a poco, descubre cuáles son los beneficios personales que tiene la meditación en tu caso.
  • Si crees en ti, lo tienes hecho. La confianza personal o “selfconfidence”, como habrás leído en muchos sitios, es muy importante. Nuestro peor enemigo somos nosotros mismos. Y es que, si no creemos que podemos hacer algo, nunca lo lograremos. Hay que conocerse bien y tener la capacidad de autoayudarnos a nosotros mismos.
  • Nunca pares de aprender. Un nuevo idioma, una carrera, a pintar, a trabajar con arcilla. Da igual. Pero hazlo. Todos tenemos inquietudes. Y es muy sano satisfacerlas. Hay que ser curiosos y no irnos a la cama sin haber aprendido algo nuevo.
  • No estamos solos. Es verdad que hay que mirar por nosotros de vez en cuando, pero también tenemos que ayudar. Porque hay muchas causas que puedan interesarnos y por las que podamos sentirnos de ayuda. Ya puede ser ayudar en un orfanato, en hospitales, hablar con vagabundos, pertenecer a una perrera o recoger plástico de los parques. ¡Todo vale!
  • Hagas lo que hagas, que sea lo que te guste. No puedes dedicarte de por vida a algo que no te motiva, algo que no te guste. Deberías levantarte por las mañanas queriendo empezar un nuevo proyecto. Así que haz lo que te guste y disfruta lo que haces en cada momento, para llegar a una calidad de vida plena.
 
  • Celebra tus logros. Sean cuales sean, pero hazlo. Porque solo se vive una vez (que sepamos) y tenemos que aprovechar esta vida al máximo. Y cuando las cosas salen bien, tenemos derecho a disfrutarlo y a celebrarlo. No te quedes a la sombra por intentar contentar a nadie. La gente que te quiere que, al fin y al cabo, son los importantes, celebrarán contigo.

¿Te han servido de algo estas claves para ser feliz? ¿Te convencen? ¡Comenta!