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Los trastornos articulares de cualquier tipo son un mal que por desgracia afecta a la mayor parte de la población. Uno de los más comunes es la artrosis, que se estima que supone el 10% de las visitas al médico de cabecera. La osteoartritis, forma más común de artrosis, afecta cada día a más jóvenes por culpa de lesiones deportivas graves o bien obesidad.

La mayor parte de estas dolencias se deben a procesos degenerativos, inflamatorios y crónicos que se producen al verse afectado el cartílago o los tendones. La clave para la prevención de muchos de estos trastornos es la nutrición. Nuestra dieta puede prevenirlos pero también mejorar sus síntomas, simplemente tenemos que añadir a nuestras comidas alimentos que tengan propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.

Algunos alimentos garantizan más que otros la mejora de nuestros huesos y músculo gracias a su alto contenido en magnesio, como son:

  • Agua: las articulaciones se bañan en líquido sinovial, que evita la fricción de los cartílagos con otros tejidos. Beber agua nos ayuda a sintetizar el líquido sinovial y mejorar el movimiento de nuestras articulaciones. Bebiendo dos litros al día cubrimos perfectamente las necesidades del organismo.
  • Frutos secos y semillas: piñones, almendras, pipas…todos estos alimentos concentran elevadas cantidades de magnesio, que ayudan a que nuestros huesos se fortalezcan.
  • Cereales integrales: trigo, arroz integral, avena en copos o mijo son una fuente indiscutible de magnesio. También lo es la quinoa, muy de moda últimamente.
  • Verduras de hoja verde: acelgas, espinacas o brécol son las verduras con más concentración de magnesio.
  • Hortalizas: ajos, cebolla, puerro…estas hortalizas son ricas en azufre, un mineral necesario para la formación del colágeno y los elementos que forman los huesos: cartílagos, tendones y ligamentos.
  • Alimentos ricos en vitamina C: frutas como la fresa, el kiwi, el tomate, la naranja o los pimientos crudos contribuyen al salmon-huesos-pequemantenimiento del colágeno y el cartílago. La papaya y la piña además tienen propiedades antiinflamatorias. El consumo de fruta y verdura debe ser diario y de las cinco raciones recomendadas cada día al menos una de ellas debería ser una verdura cruda rica en vitamina C.
  • Leche: los productos lácteos, especialmente la leche, son la mejor fuente de calcio que hay. Se recomienda que las personas adultas tomen leche baja en grasa o bien desnatada puesto que engorda menos y no pierde ni un ápice de calcio. Los médicos aconsejan tomar tres vasos de leche al día para lograr los 1.200 mg diarios de calcio que se recomiendan.
  • Pescado: tanto el salmón como el atún y las sardinas son buenas fuentes de vitamina D. El salmón además de ser bueno para los huesos lo es también para el cerebro y el corazón al reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, una alternativa muy buena a las carnes rojas.
  • Huevos: los huevos son otra muy buena fuente de vitamina D, que en este caso se encuentra sólo en la yema. Lo mejor de este alimento es que se trata de uno de los más habituales en nuestra dieta por lo que consumirlo es habitual.

¿Cuántos de estos alimentos están incluidos en tu dieta?