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Parece que el calor ha llegado a nuestro país para quedarse, ante esta constante ola de calor lo mejor que podemos hacer es tomar medidas preventivas y muchas de ellas están íntimamente ligadas a nuestra alimentación.

El calor está pegando fuerte este verano y para sobrevivir a él lo que tenemos que hacer es adaptarnos. El primer paso para lograrlo es adaptar nuestra dieta

  • Beber es esencial: Ingiere como mínimo 2 litros de agua al día, aproximadamente 7-8 vasos. En estos días de tanto calor el agua resulta esencial para recuperar las sales minerales que nuestro cuerpo pierde con el sudor. Cambia las bebidas alcohólicas y las que tengan mucha cafeína por zumos naturales o agua.
  • Alimentación: procura hacer cinco comidas al día. A pesar de que mucha gente afirma que en verano pierde el apetito en esta época del año es incluso más importante que en las demás hacer cinco comidas al día ya que de este modo repartiremos las calorías a lo largo de toda la jornada. Las comidas es mejor que sean frías y con pocas calorías: lo más recomendable durante estos días es comer ensaladas frescas, fruta y verdura de temporada como son el melón y la sandía, que además contienen mucha agua, cremas de verduras con verduras de temporada como puede ser el calabacín, comidas frías y ligeras fáciles de ingerir como el gazpacho. En esta época del año evita hacer salsas caseras como la mayonesa, es mejor que las compres porque no tardarán en ponerse malas.
  • Desayuna más y cena menos: el desayuno es la comida más importante del día, en esta época del año procura realizar desayunos más calóricos, que en la mesa no falten leche, zumos naturales, cereales y fruta. Es mejor que las cenas sean ligeras, resultará más sencillo dormir después.  agua-peque
  • Si el calor empieza a hacer mella en ti en forma de sofocos y mareos prueba a humedecer tu ropa. Mójate en un primer momento pies, manos y nuca y después las prendas que estés utilizando. Se trata de un método eficaz para refrescarte y bajar tu temperatura corporal.
  • Dúchate con agua templada: lo que más apetece en los momentos de máximo calor es ducharse con agua bien fría pero si lo haces así se producirá un choque térmico que nos aliviará el calor durante un momento pero luego hará que volvamos a sentir calor de nuevo. 
  • Protege tu piel: no te olvides nunca antes de salir de casa de aplicar en las zonas visibles protector solar. Esto es especialmente importante en el caso de los bebés porque su piel es más sensible y la exposición al sol les puede suponer graves quemaduras. Las gafas de sol y un sombrero pueden ser buenos complementos cuando salgas a la calle. 
  • Mantén tu casa fresca: baja las persianas de toda la casa durante las horas que dé el sol, que la casa esté en penumbra hasta el anochecer la mantendrá más fresca y habitable. Cuando anochezca haz justo lo contrario, abre las ventanas, ventila y deja que se refresque la casa toda la noche. Los electrodomésticos son una fuente de calor así que lo mejor es apagar todo lo que no se esté utilizando.
  • Por último, viste ropa ligera y transpirable de color claro para que la sensación de calor sea menor y evita salir a las horas centrales del día. En caso de que sea necesario salir permanece siempre a la sombra.

Esperamos que nuestras recomendaciones te resulten de utilidad, ¿Conoces algún otro truco contra el calor?